miércoles, 11 de mayo de 2011

Hablar a pesar de todo

A lo largo de la historia han surgido grandes personajes. Algunos por su talento artístico o deportivo, otros por su entrega a los demás, por su intelecto y otros por guiar pueblos.Muchos pudieron haber vivido en épocas diferentes pero siempre podemos encontrar puntos en común entre ellos y estudiando nuestro pasado hallamos muchos ejemplos de ello.
Uno de los más significativos es el caso de Moisés y El Rey Jorge VI de Gran Bretaña. Pueden resultar muy lejanos entre sí pero un conflicto a nivel personal los une y mucho, la tartamudez.


En la película “El discurso del Rey, que se estrenó en 2010 y dirigida por Tom Hooper, se muestra el drama que sufre el Duque Alberto Federico Arturo Jorge de Windsor, interpretado por Colin Firth, al asumir el Reinado de Reino Unido el 11 de diciembre de 1936. El film se basa en su dificultad para pronunciar discursos en público, ya sea en actos ante el pueblo o hablando por radio.

Jorge VI tuvo que asumir al cargo a pesar de ser el segundo hijo del Rey Jorge v y María de Teck debido a que su hermano Eduardo VIII decide casarse con una divorciada socialista llamada Wallis Simpson, a quien no se le dio el visto bueno en la familia real y sus allegados.

La esposa de Jorge, Elizabeth Bowes-Lyon, encarnada en la película por la actriz Helena Bonham Carter, fue uno de los pilares importantes para que él pueda superar la disfemia producto de algunas cuestiones psicológicas que habría producido su padre cuando el Rey era pequeño.

El film, nominado a doce Premios Oscar y cinco Globos de Oro, hace hincapié en el tratamiento poco tradicional que recibió Jorge VI. Quien trató la tartamudez del Rey fue un actor y terapeuta del habla llamado Lionel Logue, un australiano que, anteriormente, había realizado tratamientos a los ex combatientes de la Primera Guerra Mundial que volvían del campo de batalla con problemas para expresarse debido al shock que le produjeron sus vivencias allí.

Con un gran esfuerzo y convicción de que él podía superar este obstáculo, Jorge VI finalmente dio su gran discurso. Éste consistió en una conferencia radial en septiembre de 1939 en la que se informaba a la población que el país entraba en guerra, la Segunda Guerra Mundial.Pero el Rey de Gran Bretaña no fue el único que tuvo que superar esta prueba al dirigir a su pueblo, al hablarle y unirse en una sola voz, Moisés, el personaje del Antiguo Testamento, también sufrió el mismo problema del habla.

Cuenta la historia antigua que este profeta bíblico que, según el libro sagrado del judaísmo “La Torá”, era el hombre encomendado por el Dios Yahvé para liberar al pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto y como su máximo profeta y legislador. Y para ello tuvo que lidiar con su tartamudez o, como lo describe el libro sagrado, tenía pesadez al hablar.

Cuando Moisés tenía tres años, estaba sentado a la mesa junto a sus abuelos adoptivos —el faraón y su esposa—, la princesa Batía y los ministros. El niño bajó del regazo de Batía y caminó hacia el rey. Levantó su corona y la colocó sobre su propia cabeza. Uno de los consejeros del faraón exclamó que se trataba de una señal profética y que Moisés le arrebataría el trono. Es por ello que otro ministro sugirió una prueba, proponiendo que se colocase enfrente del niño un diamante y un carbón ardiente, se podría determinar su verdadera inteligencia. Moisés agarró el carbón ardiente, y lo llevó a su boca. Como resultado, se quemó los labios y la lengua.

De ahí en más, le fue dificultoso hablar.

Por tal motivo, la tradición oral cuenta que el pueblo hebreo, teniendo conocimiento de la incapacidad de Profeta para la retórica, comprendió que su líder sólo podía dirigirse a ellos por una influencia divina, o sea, fue Dios quien le dio la fe la confianza para que pueda dirigirse a su pueblo.

En un principio, Moisés se dirigía a los hebreos a través de su hermano Aarón pero con esta influencia divina pudo hablar el mismo con el pueblo, hecho que está descrito

en el libro del Éxodo:

“4:10 Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre

de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua”.

“4:11 Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al

hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?”

“4:12 Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te

enseñaré lo que hayas de hablar”.

Moisés, al igual que el Rey Jorge VI, superó la disfemia. Ambos personajes de la historia que tuvieron la responsabilidad de guiar a su pueblo, padecieron la misma dificultar al enfrentar a todos los ciudadanos que estaban bajo su mando. Sin embargo, fue la confianza la que los hizo superar esta alteración de la fluidez al hablar. Uno de ellos lo consiguió a partir del tratamiento que recibió de un profesor que luego sería su amigo, quien le dio seguridad en sí mismo y lo ayudó a comprender el origen de ello. Y el otro, lo consiguió a partir de la fe y del don que Dios le otorgó para cumplir la profecía y lograr la liberación de todo el pueblo judío.

Para concluir, tomemos una frase de Marie Curie, la física de nacionalidad polaca que, a pesar de ser mujer, recibió dos Premios Noble en el siglo XIX: “La vida no es fácil, para ninguno de nosotros. Pero... ¡Qué importa! Hay que perseverar y, sobre todo, tener confianza en uno mismo. Hay que sentirse dotado para realizar alguna cosa y que esa cosa hay que alcanzarla, cueste lo que cueste”.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Construyendo solidaridad


Era una mañana fresca de mayo en el barrio “La Ilusión” de Zarate. Todos los voluntarios de la ONG “Un techo para mi país” están listos para conocer a las familias a las cuales iban a ayudar a comenzar un futuro distinto en una casa propia.
Los jóvenes se separaron en grupos y comenzaron a caminar por el barro y la tierra buscando las casillas que en dos días serían casas con paredes y techos de madera. Casas de emergencia, pero casas al fin.
Martin era uno de los últimos en la cuadra, ahí vive con sus cinco hijos, su esposa y un hermano que duerme allí periódicamente. Cuando llegamos a la puerta nos recibió Claudio, uno de los menores de la familia. Nos miro de reojo y con vergüenza. Estaba a un costado de la casilla, con cara de dormido y lagaña en sus ojos. Lo saludamos de lejos y bajó la mirada. Por un momento pensé que no sabía que íbamos a construirle una nueva casa que su padre había solicitado para ofrecerles un hogar mejor.
A los pocos minutos salió Martín, el padre de la familia. Un hombre joven de aproximadamente treinta años pero que lucía mucho mayor. Él también recién se levantaba. Nos recibió y nos hizo pasar al terreno. Era igual de vergonzoso que su hijo. Hablaba bajo y cuando lo hacía miraba hacia el piso. Pese a esto, lo noté emocionado.
Nos hizo caminar hacia atrás de la casilla, donde todavía dormían su mujer y sus otros cuatro hijos. El terreno era pequeño pero la casa de emergencia que le íbamos a construir cabía perfectamente. La tierra estaba húmeda porque el día anterior había llovido demasiado, pero eso no impediría la construcción. Quizá ese era el motivo por el cual se sentía tanto olor a cloaca, además de la situación de higiene del lugar, ya que no tiene cañerías por donde corren los desechos del baño y considerando que la única canilla que tienen está afuera de la casa y no poseen pileta ni bacha.
“Mi idea es que esta nueva casa nos quede para dormir y la que tenemos ahora sea para el baño, la cocina y que ahí duerma mi hermano que a veces vive con nosotros”, nos contó Martín. Iba a continuar pero un llanto lo interrumpió, era su hija Yamila de un año y dos meses. Enseguida salió Andrea, su mujer, con la bebé en brazos. Sólo dijo “hola” de lejos, no se animó a acercarse, por ahora. Se dirigió a la soga donde estaba tendida la ropa y recogió una toalla desteñida. Ingresó otra vez a la casilla. “Seguro le fue a dar de comer a Yamila”, agregó Martín.
Luego de acomodar nuestros martillos, pinzas y demás herramientas de trabajo, sin olvidarnos del mate de José, el correntino del grupo, nos pusimos a trabajar.
Comenzamos poniendo los seis pilotes de madera que serían la base para apoyar el piso sobre el cual se levantaría la casa. Lo más difícil fue hacer los pozos y lograr que todos los palos queden a igual altura para que el piso no quede inclinado. Aunque el suelo estaba mojado, la tierra seguía muy dura y nos tuvo que ayudar un vecino, que es albañil, y tenía una pala especial para hacer pozos. Esto agilizó mucho el trabajo engorroso de poner los palotes y preparar la base.
Para ese entonces, ya estaba la familia integrada al grupo de voluntarios, Claudio nos charlaba mientras cavábamos, Martín preparó los palotes pintándolos con querosene quemado para protegerlos de la humedad, Yamila gateaba por la tierra, los hermanitos mayores se fueron a jugar con los vecinos y Andrea nos cebaba mates.
Para el momento de almorzar nos juntamos con los otros voluntarios del barrio y, brevemente, comimos los fideos con tuco más ricos de nuestras vidas. No sabíamos si eso se debía al hambre que teníamos o porque Rosa, la jefa de la sociedad de fomento, era una gran cocinera.
Retomamos las actividades a las tres de la tarde. El cuerpo ya sentía las horas de trabajo y los brazos estaban pesados de tanto sacar tierra con la pala. Ese cansancio se iba inmediatamente cuando veíamos el avance de la casa. A esta altura ya estaba puesto el piso sobre los pilotes. Nos faltaba clavarlo con cuidado y verificar que esté en perfectas condiciones para continuar ubicando los paneles que formarían las paredes.
Al finalizar el día, a la hora que se escondió el sol, ya habíamos puesto dos paneles, uno de ellos tenía el espacio para colocar la única ventana que tendrá esta casa. Pero eso lo terminaríamos al otro día ya estábamos demasiado agotados para seguir y la falta de luz eléctrica nos impedía continuar la construcción.
Esa noche dormimos “como angelitos”, como dice la frase popular, a pesar de las incómodas bolsas de dormir y los fríos salones de la escuela primaria Nº 2 que nos servían de habitación. Había un calefactor pero no pudimos encenderlo, por lo tanto, nos pusimos más ropa y así pasamos la noche. Noche que resultó muy corta ya que a las siete de la mañana nos despertaron los coordinadores del grupo con música a volumen muy alto. Uno de ellos, disfrazado de oso, se encargó de despertar a los remolones que no podían abrir sus ojos y salir de las bolsas de dormir.
Por suerte un rico desayuno con pan y manteca nos estaba esperando en el salón de actos de la escuela, ahora, nuestro comedor diario. El té con leche sirvió para calentar el cuerpo y así arrancar otro día agitado. Debíamos terminar las casas antes del anochecer.
Un colectivo escolar nos llevaría al barrio. En el viaje algunos aprovecharon para dormir, otros cantaban y alentaban a aquellos que aún tenían cara de cansados.
Llegamos a la casa de Martín, esta vez ya estaban todos despiertos esperándonos. Había olor a leche caliente y, al ver a Yamila tomando la mamadera, confirmé de donde procedía el aroma, el cual me hizo acordar a mi infancia y a mis días en el jardín de infantes donde nos servían una taza de chocolate caliente que yo tomaba con asco. Nunca me gustó.
Esa mañana nos costó mucho empezar, veníamos acumulando el cansancio del día anterior y, a eso, se le sumaron las contracturas provocadas por el hecho de dormir en el piso.
Al colocar los paneles de paredes restantes, nos encontramos con un problema, no teníamos las aberturas, faltaba la ventana y la puerta. Inmediatamente lo comunicamos a los coordinadores que se pusieron en contacto con el equipo de logística. Efectivamente, había entregado menos aberturas. A horas de la tarde nos llegarían los elementos faltantes. Por lo tanto, continuamos con el techo.
Pusimos las vigas de madera. Eran muy pesadas, por lo que los hombres del grupo fueron los encargados de subirlas. Luego colocamos una capa de membrana. Engrampamos y clavamos todo para que no se mueva ni se vuele los días de tormenta. Recién ahí, colocamos los dos paneles de madera que serían el techo. Lo pusimos de manera tal que quede a “dos aguas”, lo q evita que se moje el interior de la casa.
El sol estaba cayendo y empezamos a preocuparnos. La puerta y la ventana no habían llegado todavía. No podíamos irnos sin terminar la vivienda. Martín también estaba ansioso, pero lo disimulaba bastante bien, aunque se comía las uñas y caminaba de un lado al otro. La ansiedad lo invadió y dijo: “¿Si no llega la puerta que hacemos?, no tengo plata para comprar una nueva, andá a saber cuándo puedo juntar el dinero…”. Lo tranquilizamos diciéndole que no nos íbamos hasta que no lleguen las aberturas, que prepare el mate que ya íbamos a terminar la casa. A la media hora llegó el camión con las cosas, Martín y Andrea sonrieron como aliviándose.
Bajamos la puerta, la ventana y nos dispusimos a colocarlas en su lugar. La puerta nos dio más trabajo que la ventana, pero pudimos arreglarla. Al principio no cerraba bien, quedaba una hendija por debajo, pero Martín limó uno de los bordes y quedó en perfectas condiciones.
Ya era de noche, no teníamos otra luz que la de la calle. Sin embargo, la casa quedó terminada. Esas paredes que antes eran paneles de madera iban a cubrir las ilusiones de la familia. Ese piso que estaba sucio de barro, iba a ser el lugar donde Claudio y sus hermanos jueguen. El techo iba a ser el cielo que vieron por tanto tiempo por el agujero de la chapa de la antigua casilla. La puerta, que tanto se hizo esperar, ya formaba parte de la nueva vida de la familia de Martín. La venta se convirtió en el lugar por donde entrarán los rayos del sol cada mañana y no el espacio por donde entra lluvia o frío.
Ahora le toca a la familia pintarla, colocar sus cosas personales, los pocos artefactos que poseen y colgar los dibujos que hicieron los chicos esa tarde mientras nosotros construíamos. Dibujos que reflejaban cómo veían ellos su nueva casa y que se transformarían en los objetos de mayor valor de ese hogar.
La casa que construimos es algo más que unas paredes de madera, es el nuevo hogar de Martín. Es la demostración del esfuerzo de la familia que vino de Chaco buscando trabajo y mejores condiciones de vida. Es la materialización de la esperanza que tomó forma de vivienda, de habitación, de sala de juegos, de cama, de sueños. Sueños que no perdimos y que nos hizo seguir hasta el final, hasta ver que la casa tenía puertas y ventanas. Y quizá estos elementos sean una metáfora de cómo Martín y Andrea esperaron tanto para poder salir de la casilla y darle un lugar más salubre a sus hijos, esas aberturas consiguieron que, al verlas abrir y cerrar, nos diéramos cuenta que se puede. Podemos construir una mejor sociedad, achicando cada vez más la brecha entre pobres y ricos. Haciendo que los que más tiene hagan donaciones, y que aquellos que nada tienen, puedan ver sus sueños hechos realidad. Y en ese proceso estamos los voluntarios, dando forma a esos sueños.
Ese día volví a mi casa muy cansada y, a la vez, llena de sentimientos. Algunos me sacaban una sonrisa, otros, una lagrima. Pensaba en Claudio, que el primer día nos recibió con desconfianza, en su vida cotidiana, en su futuro, en lo que soñaría esa noche en su nueva casa. Eso me daba tristeza, porque la casa era un paso más para el progreso de la familia, pero no el único. Y, al mismo tiempo, me alegraba al pensar que ya no vivirá en un lugar húmedo, con piso de barro, que se le iría la bronquitis crónica producto de las malas condiciones de la casilla. Son muchas las emociones, pero hay una sola opción: hacer algo por los demás. Crear esperanzas construyendo casas.

lunes, 15 de noviembre de 2010

La contaminación ya es parte del paisaje






Se ha demostrado que en la ciudad de Mercedes, el Río Luján, presenta uno de los mayores porcentajes de contaminación. La basura ya es parte de la geografía de la zona y nadie se encarga de revertir la situación.

El río lujan es uno de los mayores cursos fluviales de la Provincia de Buenos Aires. Nace en el partido de Suipacha, de la unión de dos arroyos, “El durazno” y “Los leones”.

A partir de allí recorre las localidades de Mercedes, Luján, Pilar, Exaltación de la Cruz, Escobar, Campana, Tigre y San Fernando, desembocando en el Río de la Plata. Sus aguas recorren 128 kilómetros y posee diferentes arroyos. También, está comunicado con ríos importantes como el Reconquista y el Paraná de las Palmas.

Frente a la importancia y riqueza de este afluente, varias empresas, en su mayoría textiles, se han instalado a su margen provocando serios problemas de contaminación. A esto se suman los mataderos, frigoríficos, plantas de lácteos y demás empresas que se asentaron sobre los cientos de kilómetros que recorre el río.

Considerando estas irregularidades y que la contaminación del río crece exponencialmente, en 2004 la Cámara Civil de Mercedes, Sala 2ª, dictó un fallo en defensa del Río Luján, advirtiendo gravemente sobre el vertido de aguas residuales de naturaleza cloacal e industrial, teniendo en cuenta que han colapsado las plantas de tratamiento de efluentes cloacales en todo el país y la irresponsabilidad del sector industria. Sin embargo, esto no parece resolver las anomalías.

La Corte Suprema de Justicia ha probado en 2008 que, en la ciudad de Mercedes, la instalación de la Planta Depuradora de efluentes no soluciona los problemas ambientales pues se requiere la ampliación de las redes cloacales, que los desechos de la red cloacal de la ciudad son descargados sin tratar al curso del Río Luján a través de los canales pluviales y los análisis microbiológicos acreditan presencia de compuestos orgánicos e importante carga microbiana contaminado el río Luján y la atmósfera, entre otras evidencias.

Pese a las sanciones y la preocupación de los vecinos, las aguas siguen afectadas y, a simple vista, nadie se encarga de los residuos tóxicos. Sólo hace falta mirar el río para dar fe de esto.

En el parque municipal Independencia, la basura se acumula en las ramas, puentes, pasarelas y todos aquellos elementos que actúan como una suerte de colador que deja pasar el agua reteniendo lo que no deberían estar allí.

En las agua del afluente se baña gente, aunque esto esté prohibido; tiran residuos, aunque carteles indiquen lo contrario; se vierten residuos industriales, aunque la corte aplique sanciones. Se necesita un ente regulador que actúe con precisión para hacer cumplir las normas establecidas. Pareciera que el Código de Aguas, la Ley de Protección a las Fuentes de Provisión y a los Cursos y Cuerpos Receptores de Agua y a la Atmósfera, La Ley de Protección de los Recursos Naturales y del Ambiente y demás normas jurídicas se las ha llevado el agua.

Imprudencia, falta de conciencia ambiental, escasez de políticas de medio ambiente, negocios turbios, intereses empresariales; todas esas razones ayudan a que la situación empeore.

La población debe tomar conciencia que ese recurso tan vital que está siendo corrompido es parte de la vida de todos. Como ciudadanos, corresponde exigir que el río se depure y que el agua que tomamos día a día cumpla con las reglas de salubridad correspondientes.

El Río Luján pide ayuda y alguien debe hacer algo por él.

sábado, 6 de noviembre de 2010

El negocio de las industrias discográficas

El músico Luis Alberto Spinetta dijo en octubre de 1996 en el manifiesto “El disco y el tiempo” que “la polución y la contaminación de este planeta no es sólo aquello que afecta a los ecosistemas, también es lo que late en los cerebros envenenados que restringen la creatividad, sólo para ambicionar aun mayor poder”.

Estas palabras surgieron luego de que el cantautor ofreciera, junto a su conjunto “Luis Alberto Spinetta y Los Socios del Desierto “, una serie de conciertos en el teatro Ópera. El disco que presentaron estuvo años sin poder ser editado porque las discográficas no respetaban su estilo artístico y no podían llegar a un acuerdo razonable, sobre todo, para los músicos. Fue así como Spinetta decide pronunciar estas duras palabras hacia las empresas que sólo quieren hacer negocios con el arte de la música.

El texto fue escrito hace más de 10 años, sin embargo, estos inconvenientes siguen siendo un problema para los artistas de hoy. No se respeta el orden de los temas que propone la banda, se cambia el arte de los discos, se reeditan sin consultar a los artistas y se cambian las fechas de lanzamiento, entre otras irregularidades. Esto trae como consecuencia el perjuicio de aquellos futuros compradores y consumidores de la música que deja millones de dólares a las compañías.

A pesar de estas cuestiones y negocios injustos, los músicos no ven otra opción que transar con las empresas de discos para obtener la fama deseada. Las discográficas se transforman en el único medio efectivo para lograr el reconocimiento de las bandas y que los músicos puedan vivir de lo que aman, la música.

Por otro lado, se puede pensar que, gracias a la tecnología y el uso de Internet, las compañías están perdiendo poder. Las descargas ilegales y clandestinas son más recurrentes que la compra de los discos originales. El público prefiere descargar desde la web canciones a gusto y placer, al hecho de gastar dinero en un álbum completo, considerando que el precio de los disco compactos aumentaron cuantiosamente.

La Federación Internacional de Industrias Fonográficas (IFPI) ha publicado que, por cada descarga legal, en la Red se generan otras 40 ilegales. Es por ello que, aunque el líder dominante de ventas de música online, el servicio iTunes de Apple, controle el 70% de este mercado, en realidad apenas controla una pequeña porción del total de descargas
online de todo el mundo. Analizando esta situación, las principales discográficas como EMI y Universal, asumieron la desventaja en la que se encuentran y decidieron unirse a este mecanismo.

Hay estadísticas recientes que demuestran que las empresas de discos pierden ventas en el mercado convencional de música. Mientras que en 2007 17 millones de personas adquirieron al menos un disco compacto dejaron de hacerlo en 2009. Los adolescentes y las personas de más de 50 años fueron las que, en mayor medida, abandonaron este formato. El informe agrega, además, que el año pasado 36 millones de personas compraron música a través de la Red, 8 millones más que en el 2007, y entre todos adquirieron 1.500 millones de temas. De la misma forma, los servicios que ofrecen música en streaming multiplicaron las cifras de seguimiento.

Este nuevo modo de difusión de música permite que las bandas puedan dar a conocer su trabajo, incluso aquellas que recién comienzan sus carreras y no poseen el dinero para invertir en publicidades o discos de gran calidad. Por lo tanto, subir temas musicales a Internet resulta una alternativa interesante para promocionarse.

Continuando con el manifiesto de Spinetta, agregó con respecto a este negocio que es su “obligación como padre la de advertir, a todos los pibes que hacen buena música, de las trampas que les esperan y alentar en ellos el valor que necesitarán para sortearlas”. Sin embargo, hay grupos musicales que no supieron resistir a los manejos de las compañías y con el tiempo cambiaron su esencia. Si uno analiza bandas argentinas como “Massacre” o “Catupecu Machu”, sus comienzos fueron más libres y desprejuiciados. Sus letras estaban más aliadas a la libre expresión que al comercio musical. El estilo que ejecutaban no es el mismo que el que realizan hoy. Era un rock más sincero y natural el que atrapó a los seguidores que los hicieron posicionar dentro del ranking de la música nacional.

A pesar de esto, parece que las compañías lograron captar la atención de los músicos y desviarlos del camino por el cual empezaron a andar. ¿Será que es justamente esto lo que provoca que el público deje de lado estas bandas y consuman online aquellas que no negocian con las discográficas? Replantear esto puede ser la alternativa a la polución y contaminación que envenena y coarta la creación de los artistas.

Al fin y al cabo, lo que se busca es que no se destruya “el campo donde florecerán las nuevas generaciones de músicos argentinos."

jueves, 21 de octubre de 2010

Censo 2010: con censistas y sin censados



Censo Nacional de Población,Hogares y Viviendas.





El próximo miércoles 27 se realizará el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas. Por este mismo motivo, ese día fue declarado feriado nacional para que todos los ciudadanos argentinos estemos en nuestros hogares y así poder recibir al censista, aunque algunos se nieguen a hacerlo por inseguridad y, sobre todo, por falta de confianza en cuanto a la manipulación de la información.

El censo 2010 no tuvo lugar aún, pero ya es polémico. A pesar que presenta características diferentes al último registro de 1990, este año la población está más desconfiada y las redes sociales fueron un medio recurrente para dar a conocer estás opiniones.

En Facebook y Twitter se crearon grupos y foros para debatir el tema. Argumentan que es inseguro abrirle al censista por más identificación personal que presente. Los datos que cada uno ofrece pueden tener destinos desconocidos de los cuales no se tiene conocimiento, como por ejemplo, que ese informe sea vendido a terceros y luego esas familias sean victimas de robos o de situaciones similares.

Otro punto en cuestión, es el manejo que realizará el Indec con las cifras recolectada. Según esta entidad, en diciembre de este año se sabrá cuantos somos los que habitamos el suelo argentino, incluso, aquellos que residen en la Antártida y las comunidades originarias que nunca habían sido censadas en años anteriores.

Muchas administraciones de propiedades horizontales de la Ciudad de Buenos Aires han decidido recibir a los censistas en los halls de entrada de los edificios para evitar la entrada de los encuestadores a los departamentos privados. Medida a la que muchos se han adherido pero que, desde los diferentes medios oficiales, han repudiado.

El diario El Argentino publicó el pasado domingo 10 de octubre, un artículo “advirtiendo” a la población sobre una campaña en contra del Indec y del Censo Nacional, argumentando que, de este modo, “imponen miedo a la sociedad” e incitan al ciudadano a no abrirle a los censistas o mentirles en las respuestas requeridas. Aseguraron que estas personas estarán correctamente identificadas con credenciales oficiales. Norberto Itzcovich, director administrativo y de operaciones del Indec, declaró que "no es necesario dar el apellido ni mostrar el DNI. Con el nombre de pila es suficiente. El censo consiste en una entrevista personal entre el censista y el censado, donde lo que vale es lo que se declara verbalmente".

Sin embargo, se hizo pública una denuncia de la Comisión Técnica ATE-Indec, integrada por profesionales de trayectoria desplazados del Indec a partir de 2007 tras haber denunciado una manipulación oficial de las estadísticas públicas, sobre las irregularidades del censo de este año. Cuestionan que las tareas preparatorias, en especial las del conteo y listado de viviendas, segmentación y preparación de la cartografía que se utilizará en el relevamiento, no fueron las adecuadas; que algunos censistas que ya están haciendo registros preliminares verificaron que hay datos que no coinciden con la realidad y a algunos les habrían recomendado que no censen casas tomadas, con lo cual, estas irregularidades podrían arrojar datos erróneos sobre el total poblacional.

Además, denuncian, en cuanto a la consulta sobre discapacidad, afrodescendientes y pueblos originarios, enfatizados especialmente por el Indec como novedad para ser registrada en este censo, sólo serán relevadas por el formulario ampliado, que llega al 10% de la población, mientras que al 90% restante le llega un formulario básico que no contiene esas especificaciones.

Otro punto cuestionado es el del presupuesto que conlleva el censo. Desde el oficialismo se dio a conocer la cifra de 303 millones de pesos, con los cuales se les pagará, a cada uno de los 650 mil censistas, 250 pesos la jornada de trabajo. Estas cifras, más los gastos estipulados para los distintos períodos de conteos del censo y la impresión de los formularios, dan un total de 523 millones de pesos, cantidad que no coincide con la anteriormente nombrada.

Cabe recordar que la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal pidió al Indec la suspensión del censo. Pese a esto, la entidad sigue trabajando y ya recibió 220 millones de pesos de parte del Poder Ejecutivo para el pago a los encuestadores.

La realidad es que faltan sólo nueve días para que los censistas recorran las calles del país y los ciudadanos dudan. El temor a los robos y a la manipulación de las estadísticas generan rechazo ante la situación.

El censo es necesario y debe respetarse, sin embargo, no es obligación responder las preguntas y proporcionar la verdadera identidad. Es por ello, que resulta necesario que las autoridades competentes transmitan tranquilidad a la población, más allá de dar seguridad a partir de la credencial o de mayor presencia policial. Lo que se duda es sobre las cifras y sus resultados, no sobre los censistas en particular.

No sabemos que números arrojará el empadronamiento, pero sí sabemos sobre la disconformidad de la gente.